El control del proyecto significa
la medición del progreso y los avances a
través de un sistema previamente establecido y ordenado,
mediante acciones paralelas que son realizadas siempre que sean
necesarias. Las ventajas de un proyecto bien administrado
se resumen, básicamente, en que la ejecución del mismo
será fiel reflejo del planteamiento previo. Esto significa
asegurar la ejecución del proyecto dentro de plazo
y al menor coste.
Los objetivos de un proyecto se pueden sintetizar
en tres variables: el coste, el tiempo y la calidad.
La metodología IFM busca el equilibrio
entre las tres variables.
Aplicamos el método IFM integrando
conocimientos y responsabilidades sobre la gestión integral
del inmueble, considerando a la organización, los edificios
y el usuario como los pilares básicos que interactúan
hacia un entendimiento global en la gestión.
Como soporte de la actividad nos apoyamos en
amplios conocimientos técnicos de arquitectura, ingeniería
y tecnología, y en conocimientos económicos de planificación,
organización y gestión. |